Marcas Blancas Personales

Antes de comenzar a desarrollar este nuevo concepto de marcas blancas personales, hay que echar la vista atrás, cuando cada uno de nosotros tenía alrededor de 12 o 15 años. A estas edades,  uno es consciente que  le surgen muchos caminos a escoger,  en cada camino buscamos demostrar nuestras inquietudes, nuestras ideas, buscamos ser diferentes al resto, marcar nuestro propio estilo, nuestra identidad basada en nuestra forma de pensar, vestir o actuar. Sabemos que podemos equivocarnos y de hecho lo hacemos, pero no importa.

Pero luego,  da igual que sea a los 16 años, que a los 18, da igual que sea después de acabar un FP, el instituto o una carrera con máster en la mejor universidad, da igual. Cuando comenzamos a trabajar dentro de una empresa, empezamos a dejar atrás todas esas inquietudes, ilusiones  o ganas de seguir aprendiendo, poco a poco nos vamos convirtiendo en marcas blancas personales.

Entre los trabajadores de cualquier empresa, no hay diferencia, es cierto que un trabajador de una empresa tiene unas cualidades que no tiene otro, o puede destacar por sus aptitudes, pero si nos alejamos un poco, si nos distanciamos lo suficiente, veremos que dentro de una empresa, la mayoría de nosotros somos marcas blancas. No nos diferenciamos en nada con nuestro compañero, acabamos por posponer nuestras inquietudes por los de la empresa, nuestros valores, por los de la empresa, nuestra identidad por la de empresa e incluso siendo filosóficos, nuestra alma por la de la empresa.

Nos convertimos en marcas blancas que estamos como en un supermercado en el mismo estante, todos idénticos, si somos todos iguales,  acabamos no teniendo ningún valor, pensamos que sí, que nuestro trabajo o dedicación es nuestro mejor valor, pero no hay, ni habrá diferencia entre tú y el que venga en un futuro.

Hay que volver al pensamiento del que uno parte, a quitarse la venda de los ojos, a aprender que cada uno de nosotros tiene un potencial y tiene algo que les diferencia,  a saber equivocarse y aprender, sólo  así conseguimos cambiar, si conseguimos ser auténticos a nuestra marca personal, no nos convertiremos en marcas blancas personales. No seremos un producto más, un trabajador más, seremos un valor de futuro sin importar el ámbito profesional o académico.

Volviendo al principio, a los 12 o 15 años, que ha ocurrido, porque cuando entramos a trabajar, ya sea en una gran empresa o en una pequeña PYME, incluso cuando se es autónomo, porque  acabamos vendiendo nuestra propia marca personal para convertirnos en marcas blancas personales de nuestro trabajo.

Una última reflexión, acabas de leer este post, no sé si lo lees en el trabajo o en casa, pero se sincero y piensa, ¿Realmente soy una marca personal propia o una marca blanca personal de la empresa?

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