De los terrenos de juego a la empresa

La unión entre el deporte y el mundo de la empresa comparten aspectos muy parecidos en España desde los años 90. Si nos adentramos un poco más en estos conceptos, vemos que un vestuario de cualquier deporte colectivo, está formado por tres perfiles que destacan más y que marcan una analogía perfecta con los perfiles empresariales. Entrenador, capitán y equipo, la similitud con una empresa sería Director, mandos intermedios y profesionales.

En este post hablaremos del perfil del entrenador:

El entrenador debe ser un líder al que todos deben seguir, creer y sobre todo confiar, los jugadores deben ver en su entrenador, el primer ejemplo dentro del equipo, Cuando un líder ejemplifica con hechos, las palabras no son necesarias.

La motivación y la comunicación son dos de las herramientas que todo entrenador necesita a la hora de gestionar un grupo de jugadores, motivación para conseguir que crean en él, que ellos crean en sí mismos y que todos crean en un mismo proyecto, un mismo fin. Si extrapolamos todos estos conceptos a un director de una empresa, observamos que en la mayoría de los casos, la motivación, el liderazgo y la ejemplificación no están presentes en el día a día de la organización.

El director de una institución debe aprender a manejar, motivar y liderar un equipo de trabajo como un entrenador hace cada día, entrenando, escuchando, liderando y sobre todo gestionando la presión. En el mundo del fútbol son los resultados, la afición y la prensa la que ejerce esa presión que el líder debe gestionar y quitar a sus jugadores.

En la empresa, son los números, los clientes y la competencia, la que ejerce en ocasiones una presión que soportan los trabajadores y que no ayuda al crecimiento de la corporación. Estos factores unidos a la desmotivación, provocan una pérdida de creencia en el liderazgo del director.

Potenciar la marca personal del director es dar a conocer sus virtudes de liderazgo, su gestión del equipo, su capacidad de soportar la presión y gestionar el potencial de cada uno de sus trabajadores motivándolos. Sin duda un director debe aprender a trabajar aplicando la metodología que se usa dentro del mundo del deporte, porque ayuda a los profesionales que le rodean a creer en él, en su método de trabajo y que en tiempos difíciles se trabaje conjuntamente para lograr los mismos objetivos.

Las grandes corporaciones están empezando a respaldar su política de comunicación y de empresa a la figura de su director, convirtiéndolo en líder y ejemplo, el caso más famoso es el del mítico Steve Jobs, donde su imagen de marca personal ayudaba a potenciar y comunicar los valores de Apple tanto dentro como fuera de la empresa.

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